3 de marzo: La fuerza de la razón

punoArtículo de opinión de Andoni Txasko y José Luis Martínez Ocio,publicado en GARA el 3 de marzo de 2014

3 de Marzo: La fuerza de la razón
Arrazoiaren indarra, “la fuerza de la razón”, es el título con el que el artista arrasatearra Iñigo Arregi denominó la escultura-recordatorio instalada en noviembre de este pasado año en el barrio de Zaramaga en Vitoria-Gasteiz. La fuerza de la razón, una frase que  resume la legitimidad de la lucha contra la impunidad de la matanza obrera de aquel 3 de marzo de 1976, la punta del iceberg de la violencia de Estado ejercida en las últimas décadas en Euskal Herria.
38 años después gracias al infatigable compromiso de muchas personas, hoy siguen muy presentes las exigencias de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. La memoria de Pedro María, Romualdo, Francisco, José y Bienvenido sigue viva en cada iniciativa que desarrollamos, en cada gesto de solidaridad recibido y queremos destacar que eso ya es una pequeña victoria. En las últimas décadas este pueblo ha sufrido tanto que en muchos ámbitos nos hemos acostumbrado a conformarnos con resistir y eso tal vez ha impedido muchas veces valorar esas pequeñas victorias. En un día tan señalado como hoy, 3 de marzo, nos gustaría reivindicar la grandeza e importancia de esas pequeñas victorias. Esas que aunque parezcan pequeñas van construyendo un mundo diferente. En la lucha contra el modelo español de impunidad y olvido que nos han querido imponer a las víctimas del terrorismo de Estado, creemos que últimamente se han dado muchas pequeñas victorias que hoy nos toca reivindicar. Vamos a poner dos ejemplos en ese sentido.

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LAS VENAS ABIERTAS DE ZARAMAGA

p2330254_0.JPGArtículo de opinión de Andoni Txasko y Lander García – Martxoak 3 Elkartea

Con la masacre del 3 de marzo se escenifica la transición en Zaramaga; con la sangre de Pedro María, Romualdo, Francisco, José y Bienvenido se marcan los límites del cambio pilotado por las élites franquistas. Las multitudinarias manifestaciones que recorren la ciudad al grito de “muertos obreros, el pueblo os vengará” no auguran años de paz. El barrio pronto vuelve a ser escenario de muerte.

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