Editorial de GARA
Si, como sienta el diccionario, paradoja es lo 芦inveros铆mil y absurdo, que se presenta con apariencias de verdadero禄, Gasteiz asisti贸 ayer a la sublimaci贸n de lo parad贸jico en el juicio contra tres ciudadanos vascos acusados de 芦atentado, resistencia a la autoridad, lesiones y des贸rdenes p煤blicos禄 en relaci贸n con los sucesos ocurridos hace tres a帽os en el transcurso de la manifestaci贸n desarrollada en el treinta aniversario de la masacre policial de Zaramaga. En aquella manifestaci贸n, a la que entre otras muchas miles de personas asistieron supervivientes del fat铆dico episodio hist贸rico en el que murieron cinco personas a manos de las temidas Fuerzas de Orden P煤blico franquistas, la Ertzaintza se emple贸 con inusitada violencia con la excusa de arrebatar las fotograf铆as de dos presos vascos muertos en prisi贸n en aquellos d铆as y una ikurri帽a con cresp贸n negro que portaban los manifestantes.
La intervenci贸n policial se sald贸 con decenas de heridos, tres detenidos y el estupor generalizado de la sociedad vasca, que ve铆a c贸mo la Polic铆a de Lakua cargaba con sa帽a contra las v铆ctimas del franquismo y quienes, con ellos, reclamaban verdad y justicia tres d茅cadas despu茅s. Dos de los tres detenidos creyeron revivir los momentos de p谩nico de aquel 3 de marzo de 1976, cuando uno de ellos recib铆a un disparo en la cara, el otro una paliza que le dejar铆a pr谩cticamente ciego y ambos contemplaban con impotencia c贸mo los disparos her铆an de muerte a cinco compa帽eros de protesta.
Esas personas se sentaron ayer en el banquillo de los acusados, alimentando la percepci贸n mayoritaria de que en Euskal Herria se vive, desde hace muchas d茅cadas, una permanente y deliberada paradoja del absurdo que distorsiona la realidad para adaptarla a los intereses de quienes, tanto hace treinta a帽os como ahora, pretenden modelar este pa铆s al margen de la voluntad popular y, demasiado a menudo, en contra de la voluntad popular. Han pasado tres d茅cadas y ninguno de los responsables de las muertes de Zaramaga se ha sentado en el banquillo. Los represores gozan de impunidad mientras los represaliados podr铆an terminar en la c谩rcel.
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