Memoria y “Contra-Memoria”

argazkia26.jpgArtículo de opinión de Ahaztuak 1936-1977 ante un nuevo aniversario de la masacre del 3 de Marzo de 1976 en Gasteiz Llega un nuevo aniversario de los crímenes del 3 de Marzo de 1976. Ya son 32 años denunciando que la matanza de Vitoria-Gasteiz fue un acto de terrorismo de Estado por el que ninguno de sus responsables ha rendido cuentas ante la Justicia. Mientras continúe el modelo español de impunidad nunca lo harán, ni los responsables políticos ni los autores materiales. Algunos de los primeros siguen en activo y son perfectamente localizables, por el contrario son pocas las noticias sobre el paradero de aquellos uniformados que gasearon, apalearon y ametrallaron a cientos de trabajadores. Pero sus voces han quedado grabadas para siempre y son las pruebas del delito: “Dile a Salinas que hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. Aquí ha habido una masacre… ­Pero, de verdad, una masacre”. Tres décadas y pico después no sabemos dónde está ese tal Salinas.

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32 Años después. ¿Cómo acabar con la injusticia?

monolito2.jpgSon ya 32 años de recuerdo y homenaje hacia los trabajadores asesinados en Gasteiz el 3 de marzo de 1976,  32 años  de  denuncia por  la actuación criminal de la Policía Armada española que al amparo de un gobierno dictatorial disolvió y  reprimió a tiros una pacífica asamblea de obreros en huelga que reclamaban mejoras en sus condiciones de trabajo y la implantación de plenas  libertades y derechos,  y son32 años de soportar con rabia e impotencia, como aun y   a pesar de las buenas intenciones expresadas, se perpetúa la injusticia y la impunidad.

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3 de marzo de 1976: Recuperar su espíritu y aplicar Justicia

Eva BarrosoEl 3 de Marzo de 1976 nos encontrábamos sufriendo  una feroz dictadura agravada  por una gran recesión económica producto de un opresor e insaciable sistema capitalista. Dos meses antes se había ido gestando en Gasteiz un ilusionante movimiento popular que aglutinaba a todo tipo de personas y colectivos que entendían la necesidad de lograr un cambio. Un cambio que dignificara las condiciones de trabajo, que rompiera con el pasado y estableciera unas plenas libertades tanto a nivel  social como sindical y político, en definitiva, un cambio que propiciara la instauración de una total y real democracia. 

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