{"id":1840,"date":"2008-06-13T13:10:59","date_gmt":"2008-06-13T12:10:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.martxoak3.org\/blog\/?p=1840"},"modified":"2014-03-24T11:34:55","modified_gmt":"2014-03-24T10:34:55","slug":"dictamen-aprobado-por-la-comision-especial-del-parlamento-vasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/dictamen-aprobado-por-la-comision-especial-del-parlamento-vasco\/","title":{"rendered":"Dictamen aprobado por la comisi\u00f3n especial del Parlamento Vasco"},"content":{"rendered":"<p>Dicho dictamen: &#8220;Memorando de hechos ocurridos en Vitoria-Gasteiz que terminaron con la muerte de cinco trabajadores por disparos de la polic\u00eda armada&#8221; <strong>ser\u00e1 votado en pleno el 25 de Junio.<\/strong> <!--more--> Memorando de hechos ocurridos en Vitoria-Gasteiz que terminaron con la muerte de cinco trabajadores por disparos de la polic\u00eda armada. Justificaci\u00f3n El 3 de marzo de 1976, el desalojo por la Polic\u00eda Armada de la Iglesia de San Francisco de As\u00eds, en el barrio vitoriano de Zaramaga, produjo cinco v\u00edctimas mortales y varias decenas de heridos de consideraci\u00f3n entre los trabajadores que se dispon\u00edan a celebrar una asamblea y entre los que no pudieron acceder al recinto. Aquellos hechos contin\u00faan impunes, nunca han llegado a dirimirse judicialmente y su conocimiento veraz, m\u00e1s all\u00e1 del que tienen los ciudadanos de Vitoria contempor\u00e1neos de los mismos, no puede considerarse adecuado. En diversas instancias y momento, la reclamaci\u00f3n de responsabilidades ha sido denegada acudiendo, precisamente, a versiones inciertas o de parte que, sin embargo, son las \u00fanicas que hasta hoy se pueden localizar en los archivos judiciales. El Parlamento Vasco ha atendido en diferentes ocasiones el requerimiento de la \u201cAsociaci\u00f3n de v\u00edctimas y familiares del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz\u201d tendente a reconocer la contribuci\u00f3n de aquellas v\u00edctimas al logro de la democracia en nuestro pa\u00eds, a restituir el conocimiento de la verdad de aquellos hechos y a arbitrar o reclamar las indemnizaciones a que tuvieran derecho. En enero de 2001, el Ministerio del Interior comunic\u00f3 a la Asociaci\u00f3n que se iba a proceder a desestimar la solicitud presentada por \u00e9sta para ser acogidos en la ley de Solidaridad con las V\u00edctimas del Terrorismo. Una de las razones de la denegaci\u00f3n se apoyaba en los informes policiales existentes en los archivos sobre el caso, que refer\u00edan c\u00f3mo los trabajadores \u201cse armaron con palos, barras de hierro, bolsas de piedras\u201d. En ese contexto, el Parlamento Vasco, con motivo del 25 aniversario de los sucesos, aprob\u00f3 una moci\u00f3n en la cual, adem\u00e1s de mostrar su solidaridad con los afectados, instaba al Gobierno Central y a los \u00f3rganos judiciales a que, en el \u00e1mbito de sus competencias respectivas, contribuyeran a esclarecer los hechos y conocer la responsabilidad \u00faltima de los mismos. De la misma forma, se constataba que aquellos acontecimientos se dieron al amparo de un poder dictatorial e instaba al Gobierno Central a corregir la injusticia y a que fueran acogidos en la ley de Solidaridad con las V\u00edctimas del Terrorismo con el reconocimiento y compensaciones que ello conllevaba. Si el Gobierno Central elud\u00eda o rechazaba esta petici\u00f3n, el Parlamento instaba al Gobierno Vasco a habilitar un fondo para que, al menos se pudieran compensar de alg\u00fan modo a las v\u00edctimas. Viendo la importancia que supon\u00eda tener un conocimiento real de lo ocurrido en Vitoria-Gasteiz el 3 de marzo de 1976, la Asociaci\u00f3n present\u00f3 un proyecto para la realizaci\u00f3n de un estudio riguroso de aquellos sucesos, toda vez que se interpretaba lacerante el hecho de que de los mismos solo quedara constancia o versi\u00f3n oficial en unos t\u00e9rminos ajenos por completo a la realidad de lo sucedido. Aceptado y subvencionado el proyecto por la Direcci\u00f3n de Derechos Humanos del Gobierno Vasco, la Asociaci\u00f3n encarg\u00f3 al Instituto Universitario de Historia Social \u201cValent\u00edn de Foronda\u201d (de la Universidad del Pa\u00eds Vasco, UPV-EHU) la elaboraci\u00f3n de un \u201cDictamen hist\u00f3rico sobre los acontecimientos del 3 de marzo en Vitoria\u201d. Este Dictamen fue publicado en mayo de 2007 por el Departamento de Justicia, Empleo y Seguridad Social del Gobierno Vasco, como anexo a la monograf\u00eda sobre la cuesti\u00f3n del historiador Carlos Carnicero Herreros titulada La ciudad donde nunca pasa nada. Vitoria, 3 de marzo de 1976. El 3 de marzo de 2006, coincidiendo con el 30 aniversario de los sucesos, el Parlamento Vasco, a trav\u00e9s de su presidenta, dio lectura a una declaraci\u00f3n institucional en la cual, en su punto 1\u00ba, adem\u00e1s de mostrar una vez m\u00e1s su solidaridad con los afectados, reconoc\u00eda a \u00e9stos su condici\u00f3n de \u201cv\u00edctimas del terrorismo\u201d, en el 2\u00ba, condenaba una vez m\u00e1s los cinco asesinatos y las brutales agresiones cometidas por las Fuerzas de Orden P\u00fablico hac\u00eda treinta a\u00f1os, y en los siguientes, al igual que lo hizo en 2001 se instaba al Gobierno Central a que acogiera en la ley de Solidaridad con las V\u00edctimas del Terrorismo a los afectados del 3 de marzo. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, en comparecencia ante la Comisi\u00f3n de Derechos Humanos del Parlamento, la Asociaci\u00f3n expuso la necesidad de formar una Comisi\u00f3n que se encargara de la investigaci\u00f3n y de marcar al menos las responsabilidades pol\u00edticas derivadas, toda vez que las penales no eran posible dirimirlas por haber sido desestimados todos los intentos realizados en los Tribunales de Justicia. Tras ser presentada esta propuesta, en febrero de 2007, el Parlamento Vasco aprob\u00f3 una Proposici\u00f3n no de Ley que acordaba crear en su seno una Comisi\u00f3n Especial de estudio que, a partir de ese Dictamen hist\u00f3rico, analizase lo ocurrido y las posibles responsabilidades derivadas de aquellos sucesos. El objeto era elaborar un dictamen o memorando final que, aprobado por el Parlamento, fuera remitido a todas aquellas instancias pertinentes para que lo adjunten a sus cuerpos documentales como versi\u00f3n fehaciente de los hechos probados, de manera que puedan ser contrastados con los hasta ahora \u00fanicos existentes en diversos organismos oficiales. A lo largo de varios meses, esta Comisi\u00f3n Especial se ha entrevistado con diferentes personas al objeto de actualizar, clarificar e incrementar en lo posible el conocimiento de aquellos hechos, de manera que el dictamen o memorando sea lo m\u00e1s riguroso y preciso. Este Parlamento Vasco es consciente de la dimensi\u00f3n del reto que enfrent\u00f3 con aquel acuerdo. La \u201cverdad hist\u00f3rica\u201d es una construcci\u00f3n intelectual que responde al conocimiento m\u00e1s o menos completo y ajustado de unos hechos, as\u00ed como a la percepci\u00f3n que de los mismos y de su contexto se tiene. Es consciente de que, como cualquier otro conocimiento hist\u00f3rico, \u00e9ste es tambi\u00e9n aproximativo y provisional. Y tambi\u00e9n lo es de que, en condiciones normales, una instancia pol\u00edtica como es la C\u00e1mara Vasca no escribe la \u201cverdad hist\u00f3rica\u201d. Pero frente a todo ello, este Parlamento sabe tambi\u00e9n que a d\u00eda de hoy, despu\u00e9s de m\u00e1s de treinta a\u00f1os, lo que ocurri\u00f3 y lo que se sabe de aquellos hechos no es lo que figura en instancias oficiales y que eso, adem\u00e1s de faltar al principio de verdad y de privar a los ciudadanos del derecho a conocer una versi\u00f3n fehaciente de lo ocurrido, se utiliza para privar de posibles derechos a los reclamantes. Es por ello que, consciente de las limitaciones y complejidades de esta funci\u00f3n asumida, pero respaldado y animado por la posibilidad de corregir en parte la injusticia que trata de reparar, este Parlamento, a trav\u00e9s de la Comisi\u00f3n Especial creada a tal efecto, encar\u00f3 el trabajo de proporcionar y aprobar un dictamen de hechos probados, contrastables e incontestables, para que la ciudadan\u00eda conozca lo entonces ocurrido en la versi\u00f3n m\u00e1s ajustada a la realidad de la que somos capaces en este momento. En ese sentido y a tal objeto, la Comisi\u00f3n ha convocado a historiadores, a los miembros del Instituto \u201cValent\u00edn de Foronda\u201d que estudiaron y redactaron el Dictamen que ha servido de base a esta nueva indagaci\u00f3n, a protagonistas de aquellos hechos, a v\u00edctimas de los mismos, a periodistas, jueces, sacerdotes, cargos institucionales de entonces, pol\u00edticos, etc\u00e9tera. Conscientes de que la Comisi\u00f3n acomet\u00eda el estudio de unos hechos que todav\u00eda hoy resultan dolorosos, delicados y pol\u00edticamente complejos, se decidi\u00f3 por unanimidad en la misma que los comparecientes fueran informados previamente de las preguntas que se les iban a realizar y que la contestaci\u00f3n, atendiendo a las circunstancias personales y\/o particulares de algunos, pod\u00eda efectuarse tanto presencialmente como por escrito. En ese sentido, la Comisi\u00f3n ha tratado de dar el m\u00e1ximo de facilidades a los comparecientes, al objeto de cumplir los objetivos que se hab\u00eda se\u00f1alado. Con todo, algunos de los llamados a comparecer no han tenido a bien hacerlo. En algunos casos por razones de salud, de disponibilidad o de fuerza mayor; en otros por un silencio que denota un impl\u00edcito rechazo a la labor de \u00e9sta, por motivos no expresados. En concreto, atendieron a la Comisi\u00f3n las siguientes personas, grupos o entidades: Instituto de Historia Social \u201cValent\u00edn de Foronda\u201d (UPV-EHU); Carlos Carnicero Herreros (historiador); \u201cAsociaci\u00f3n de v\u00edctimas y familiares del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz\u201d; I\u00f1igo Gonz\u00e1lez Inchaurraga (historiador); Jos\u00e9 Antonio Ab\u00e1solo (periodista y testigo de los hechos); Juan Bautista Pardo (decano de los jueces de Vitoria y actuante en los hechos); F\u00e9lix Placer (sacerdote y testigo de los hechos); Antonio Quilchano (sacerdote y actuante en los hechos). Manuel Mar\u00eda Lejarreta Allende, entonces presidente de la Diputaci\u00f3n Foral de \u00c1lava, declin\u00f3 la invitaci\u00f3n y por escrito remiti\u00f3 algunos documentos a la Comisi\u00f3n as\u00ed como Gonzalo Vera Fajardo por desconocer la respuesta a lo preguntado. Finalmente, no respondieron al llamamiento de \u00e9sta, no habi\u00e9ndose proporcionado ning\u00fan motivo, las siguientes personas reclamadas: Manuel Fraga Iribarne (Ministro de Interior); Rodolfo Mart\u00edn Villa (Ministro de Relaciones Sindicales); Alfonso Osorio (Ministro de la Presidencia); Jes\u00fas Quintana Sarac\u00edbar (capit\u00e1n de la Polic\u00eda Armada actuante en los hechos); \u00c1ngel Ugarte (responsable del SECED en el Pa\u00eds Vasco); Jos\u00e9 Luis L\u00f3pez de Bri\u00f1as (sacerdote de la parroquia de Bel\u00e9n de Vitoria en 1976) y Jos\u00e9 Antonio Aguirre P\u00e9rez de Onraita (juez diocesano). A su vez se solicit\u00f3 al Archivo del Obispado que se nos remitiese la informaci\u00f3n que obrase en su poder e hiciera referencia a los hechos estudiados y a la posible autorizaci\u00f3n para la intervenci\u00f3n en la iglesia. En consecuencia, este Parlamento Vasco aprueba el siguiente Memorando de hechos probados ocurridos el 3 de marzo de 1976 en Vitoria. El mismo se remitir\u00e1 a cuantas instancias oficiales, p\u00fablicas o privadas tengan relaci\u00f3n directa o indirecta con los sucesos que se relacionan, para que la ciudadan\u00eda presente y futura conozca la versi\u00f3n m\u00e1s cercana a la realidad posible, para que aquellas v\u00edctimas sean reconocidas en su contribuci\u00f3n a la democracia en nuestro pa\u00eds y para que se sepa qui\u00e9nes eran las personas e instituciones que tuvieron responsabilidades en lo ocurrido. Memorando Durante los primeros meses de 1976, la conflictividad socio-laboral se increment\u00f3 extraordinariamente en el pa\u00eds. Conflu\u00edan como razones de la misma la oposici\u00f3n al reciente Decreto de congelaci\u00f3n salarial, la p\u00e9rdida de salario real de los trabajadores a consecuencia de una creciente inflaci\u00f3n, los efectos de la crisis econ\u00f3mica internacional de 1973, la negociaci\u00f3n de muchos nuevos convenios colectivos y el entorno sociopol\u00edtico de crisis y de expectativa de cambio creado por la muerte del dictador Francisco Franco, en noviembre de 1975. En diversos lugares de Espa\u00f1a se produjeron huelgas de sector o generales, prolongadas en el tiempo y con participaci\u00f3n de gran n\u00famero de huelguistas. En Vitoria comenz\u00f3 un conflicto laboral en la empresa Forjas Alavesas el 9 de enero, y en los d\u00edas siguientes adoptaron esa misma actitud de huelga la mayor\u00eda de las plantillas de otras factor\u00edas siderometal\u00fargicas y de otros sectores (Mevosa, Gabilondo, Aranz\u00e1bal, Engranajes y Bombas Ugo, Apell\u00e1niz, Cablenor, Orbegozo Fittings (de Salvatierra), Areitio, Industrias G\u00e1lycas, Muebles Apell\u00e1niz, Muebles Vitoria, Olaz\u00e1bal y Huarte, Lip Alliquant (de Llodio), Astoa, Echezarreta, Agrator, Talleres Velasco, Calderer\u00eda Gama, Cremalleras del Norte, la 1\u00aa Secci\u00f3n de Telef\u00f3nica y Seteco), hasta alcanzar el 26 de enero la cifra de unos seis mil trabajadores, que en su mayor\u00eda se mantuvieron en esa situaci\u00f3n hasta inmediatamente despu\u00e9s de los hechos del 3 de marzo. Las demandas y las negociaciones fueron particulares de cada empresa, pero \u00e9stas coincid\u00edan en reclamaciones de incrementos salariales, de rebaja de jornada, de d\u00edas de vacaciones, de revisi\u00f3n del convenio y, en alg\u00fan caso, de retirada de propuestas empresariales de incremento de productividad. Anterior a su presentaci\u00f3n a los diferentes empresarios, hubo contactos entre elementos contrarios o disidentes del sindicato oficial para que las plataformas reivindicativas, aunque adaptadas a la situaci\u00f3n de cada empresa, tuvieran un cuerpo com\u00fan. Desde los primeros momentos, la mayor\u00eda de los huelguistas rechaz\u00f3 el cauce de negociaci\u00f3n y resoluci\u00f3n del conflicto que proporcionaba la estructura del sindicato oficial y \u00fanico entonces vigente (la Organizaci\u00f3n Sindical Espa\u00f1ola), planteando como alternativa a \u00e9ste las Comisiones Representativas. Ese hecho confiri\u00f3 a la huelga una dimensi\u00f3n pol\u00edtica que trascend\u00eda la demanda estrictamente laboral. A su vez, la inexistencia de garant\u00edas y derechos democr\u00e1ticos en la Espa\u00f1a del momento hizo que tanto la huelga como las numerosas asambleas y manifestaciones realizadas por los trabajadores, se desarrollaran todas en un marco alegal, dependiendo en cada momento de la tolerancia hacia las mismas de las autoridades competentes. Asimismo, en ausencia o rechazo por los trabajadores de otros medios, \u00e9stos utilizaron para sus reuniones locales de la Iglesia cat\u00f3lica, ateni\u00e9ndose al Concordato vigente (de 1953) que garantizaba la inviolabilidad de los recintos eclesi\u00e1sticos y la imposibilidad de acceso a los mismos por parte de la fuerza p\u00fablica \u201csalvo en caso de urgente necesidad\u201d o con \u201cel consentimiento de la competente autoridad eclesi\u00e1stica\u201d. A lo largo de aquellos dos meses, los trabajadores y trabajadoras de las diferentes factor\u00edas celebraron aproximadamente doscientas cincuenta asambleas en recintos eclesi\u00e1sticos, sin que en las mismas se produjera ning\u00fan incidente o alteraci\u00f3n del orden rese\u00f1able. Asimismo, en la iglesia de San Francisco de As\u00eds del barrio de Zaramaga se celebraron diecisiete asambleas conjuntas, donde participaban obreros de todas las empresas en huelga, as\u00ed como los solidarios de \u00e9sta que no estaban en tal situaci\u00f3n, estudiantes y otros ciudadanos. Hasta el d\u00eda 2 de febrero, en que se produjeron graves incidentes cuando la Polic\u00eda Armada impidi\u00f3 una marcha de obreros hacia la sede de la Organizaci\u00f3n Sindical, no hubo violencias ni enfrentamientos en el marco del conflicto laboral. A partir de ese d\u00eda comenzaron a reiterarse los problemas y la violencia ejercida por parte de la polic\u00eda para evitar o limitar las manifestaciones en la calle de los trabajadores y tambi\u00e9n existieron presiones que en algunas ocasiones llegaron a ser intimidatorias por parte de grupos de trabajadores hacia aquellos que optaban por volver al trabajo. En todo caso, las dos huelgas generales que tuvieron lugar en los d\u00edas 16 y 23 de febrero no se singularizaron por los des\u00f3rdenes callejeros ni por la violencia. La tercera jornada de huelga general convocada para el 3 de marzo tampoco se caracteriz\u00f3 por la violencia. Desde primeras horas de la ma\u00f1ana, \u00e9sta se demostr\u00f3 de general seguimiento en la ciudad y la actuaci\u00f3n de los piquetes, controlada por las fuerzas policiales, no fue un factor determinante en su desarrollo. En todo caso, la tensi\u00f3n social se hab\u00eda ido acumulando al cabo de m\u00e1s de siete semanas de huelga, con dificultades econ\u00f3micas para los trabajadores y con presencia constante de \u00e9stos en las calles. La prolongaci\u00f3n del conflicto atrajo hacia \u00e9stos la solidaridad de otros colectivos y entidades obreras y sindicales de dentro y de fuera del pa\u00eds, y la presencia en la ciudad de representantes de otras huelgas que ten\u00edan lugar en localidades vecinas. Por su parte, las autoridades fueron tomando conciencia de la creciente agudizaci\u00f3n de ese conflicto y reclamaron m\u00e1s fuerzas policiales y apoyos pol\u00edticos para atender al mismo. Sin embargo, hacia el mediod\u00eda del d\u00eda 3 se produjeron graves incidentes. La Polic\u00eda Armada inst\u00f3 al desalojo de la asamblea obrera reunida en la iglesia de Los \u00c1ngeles, entr\u00f3 en la de Las Desamparadas para sacar a unos obreros all\u00ed refugiados e intervino contra las columnas de manifestantes que desde los pol\u00edgonos industriales del norte y del sur conflu\u00edan hacia el centro de la ciudad. Los incidentes de mayor gravedad se produjeron a partir de las once de la ma\u00f1ana en la Avenida del General\u00edsimo (actual Avenida de Gasteiz), cuando la polic\u00eda hizo fuego real contra los trabajadores. El resultado fueron varios heridos de bala, tanto entre los manifestantes en la calle como, en un caso, de una mujer que se encontraba realizando tareas dom\u00e9sticas en un piso en altura de un inmueble cercano. La situaci\u00f3n de progresivo incremento de la violencia deriv\u00f3 en constantes cargas policiales y en saltos, lanzamiento de piedras y colocaci\u00f3n de todo tipo de barricadas por parte de los obreros. Como consecuencia, la ciudad se encontraba para despu\u00e9s del mediod\u00eda totalmente colapsada en su tr\u00e1nsito rodado, tanto dentro de la misma como en sus v\u00edas exteriores de acceso. Hacia las dos y media de la tarde se recuper\u00f3 la calma, y obreros y polic\u00edas se retiraron de las calles. A las cinco de la tarde estaba convocada la decimoctava asamblea conjunta en la iglesia de San Francisco de As\u00eds. La cita era de p\u00fablico conocimiento desde d\u00edas atr\u00e1s. Solo a falta de un cuarto de hora de su comienzo, y cuando el recinto eclesi\u00e1stico estaba casi lleno de asamble\u00edstas, la polic\u00eda comenz\u00f3 a intervenir en los alrededores del templo para impedir el acceso al mismo y controlar las salidas. Dentro de la iglesia, la situaci\u00f3n era de tensi\u00f3n, despu\u00e9s de los disturbios de la ma\u00f1ana, pero en absoluto se hab\u00eda producido ning\u00fan incidente ni problema; no era distinta de las reuniones anteriores. Por eso, en la misma hab\u00eda, adem\u00e1s de obreros, personas mayores e incluso algunas de corta edad. Se calcula que dentro de la iglesia habr\u00eda unas cuatro mil personas y otras tantas afuera. Hacia las cinco y diez de la tarde, despu\u00e9s de haber establecido un cord\u00f3n para impedir la llegada a la iglesia de m\u00e1s obreros, la Polic\u00eda Armada recibi\u00f3 la orden de desalojar \u2013seg\u00fan las conversaciones captadas en su radio frecuencia de comunicaci\u00f3n: \u201c\u2026 por las buenas; si no, a palo limpio\u201d. El mando policial en ese punto intermedi\u00f3 con un sacerdote para que el p\u00e1rroco de San Francisco de As\u00eds procediera al desalojo por orden gubernativa. El p\u00e1rroco interpret\u00f3 que la situaci\u00f3n dentro del templo no era de necesidad como consecuencia de incidentes o violencias, que en absoluto se estaban produciendo, y que por eso no hab\u00eda argumento para disolver la inmediata reuni\u00f3n y desalojar el recinto. No consta permiso formal ni informal de ninguna autoridad eclesi\u00e1stica; \u00fanicamente hay referencias a una orden de desalojo del gobernador civil que le fue mostrada al intermediario. Minutos despu\u00e9s de las cinco y diez comenz\u00f3 el asalto al templo por parte de la polic\u00eda, llevado a cabo mediante lanzamiento de gases dentro del recinto. Ello provoc\u00f3 el p\u00e1nico y la salida desordenada de los miles de reunidos en el mismo, huyendo de los efectos de las bombas lacrim\u00f3genas y de los golpes de los cordones policiales que les esperaban en las puertas y salidas improvisadas. Los otros miles de concentrados en los alrededores del templo arrojaron todo tipo de efectos a su alcance contra la polic\u00eda, tratando de atraer la atenci\u00f3n hacia s\u00ed y, de ese modo, propiciar una salida en condiciones de los que estaban dentro de la iglesia. En todo caso, y por los testimonios de testigos, declaraciones oficiales y efectos intervenidos, no se sostiene la versi\u00f3n de que los obreros fueran armados de ning\u00fan tipo de recurso previo, y solo se puede acreditar que utilizaron improvisadamente lo existente en las inmediaciones (vg. piedras, cascotes, ladrillos) para actuar con la intenci\u00f3n que se ha descrito. A su vez, los mandos policiales declararon despu\u00e9s haberse visto \u201ccogidos entre ambas masas opuestas de manifestantes en actitud amenazadora y agresiva\u201d, y haber agotado los medios antidisturbios disponibles. Lo constatable es que la Polic\u00eda Armada recurri\u00f3 finalmente a sus armas reglamentarias contra los obreros \u2013una posibilidad ya advertida por los polic\u00edas que se encontraban en el desalojo- y que el resultado de ello fue la muerte de cinco trabajadores, de los que estaban tanto dentro \u2013saliendo- como fuera de la iglesia: Pedro Mar\u00eda Mart\u00ednez Ocio, de Forjas Alavesas, 27 a\u00f1os; Francisco Aznar Clemente, panadero y estudiante, 17; Romualdo Barroso Chaparro, de Agrator, 19; Jos\u00e9 Castillo Garc\u00eda, de Basa (Grupo Arregui), 32; y Bienvenido Pereda, de Grupos Diferenciales, 30. Tambi\u00e9n se produjeron cuarenta y siete hospitalizados y otros treinta atendidos en diversos centros sin llegar a ingresar. Se tiene constancia de veintis\u00e9is heridos de bala, adem\u00e1s de las cinco v\u00edctimas mortales. A partir de ese momento, los incidentes se extendieron por buena parte de la ciudad. La polic\u00eda realiz\u00f3 aproximadamente ciento cincuenta detenciones hasta el final de la jornada y siguieron produci\u00e9ndose heridos por su actuaci\u00f3n. Asimismo, hacia las nueve de la noche result\u00f3 herido grave un inspector del Cuerpo Superior de Polic\u00eda por el lanzamiento de un artefacto incendiario contra la comisar\u00eda, situada en el centro urbano, lejos del barrio de Zaramaga. Durante los incidentes de la jornada resultaron veintiocho agentes de la Polic\u00eda Armada con lesiones y tres hospitalizados. En los d\u00edas siguientes siguieron registr\u00e1ndose m\u00e1s heridos a consecuencia de la actuaci\u00f3n policial. Igualmente, se detuvo a varios dirigentes del movimiento huelgu\u00edstico. Jes\u00fas Fern\u00e1ndez Naves e Imanol Olabarr\u00eda Bengoa fueron acusados de sedici\u00f3n y puestos a disposici\u00f3n del Tribunal de Orden P\u00fablico. Tambi\u00e9n fueron encarcelados Emilio Alonso P\u00e9rez, Juan Jos\u00e9 San Sebasti\u00e1n, I\u00f1aki Mart\u00edn Echezarra y Alberto Mart\u00ednez de Lahidalga. Otros l\u00edderes obreros del conflicto hubieron de ocultarse para evitar su detenci\u00f3n. En ning\u00fan caso se present\u00f3 prueba delictiva concreta alguna contra los encausados; aun menos de sedici\u00f3n contra los dos primeros citados. Asimismo, en solidaridad con lo ocurrido en Vitoria, se desarrollaron huelgas generales y actos de protesta en diversas localidades, tanto vascas como espa\u00f1olas, produci\u00e9ndose como consecuencia de la actuaci\u00f3n de las Fuerzas de Orden P\u00fablico otras dos v\u00edctimas mortales, en las personas de los trabajadores Vicente Ant\u00f3n Ferrero, en Basauri (Bizkaia), y Juan Gabriel Rodrigo, en Tarragona. El auditor militar consider\u00f3 en su momento que los hechos producidos por la Polic\u00eda Armada el d\u00eda 3 de marzo eran constitutivos de un delito de homicidio, conforme al art\u00edculo 407 del C\u00f3digo Penal entonces vigente. La circunstancia de no poder determinarse qui\u00e9nes fueron los autores concretos de los disparos que ocasionaron las muertes de los cinco obreros dio lugar al sobreseimiento del sumario. En todo caso, la orden de desalojo que se invoc\u00f3 proceder\u00eda del entonces Gobernador Civil, Rafael Land\u00edn Vicu\u00f1a, y la ejecuci\u00f3n de la misma corri\u00f3 a cargo de Jes\u00fas Quintana Sarac\u00edbar, mando operativo de la dotaci\u00f3n policial presente. Se desconoce si el Gobernador Civil respondi\u00f3 a la autoridad de una instancia superior a \u00e9l mismo y cu\u00e1les eran lo t\u00e9rminos precisos y operativos de aquella orden. En ese momento eran ministros actuantes en este conflicto el de Interior, Manuel Fraga Iribarne, el de Relaciones Sindicales, Rodolfo Mart\u00edn Villa, y el de Presidencia, Alfonso Osorio Garc\u00eda, sin que sus responsabilidades concretas en aquellos hechos hayan podido ser clarificadas con mayor detalle al no haber tenido a bien comparecer ante esta Comisi\u00f3n Especial ninguno de ellos. Ocurridos los sucesos del 3 de marzo, el d\u00eda 6 se trasladaron los dos primeros a la ciudad para hacerse cargo personalmente de la resoluci\u00f3n inmediata del conflicto. Con el conocimiento que a fecha de hoy se tiene de lo acontecido, no es posible determinar la importante cuesti\u00f3n de si existi\u00f3 o no un plan preestablecido para que la polic\u00eda impidiera precisamente ese d\u00eda la celebraci\u00f3n de la asamblea, y para que lo hiciera con la violencia finalmente empleada. A cambio, lo que s\u00ed queda fehacientemente probado es el conjunto de causas generales e inmediatas que dieron lugar a estos sucesos, y que son: 1. El contexto de falta de libertades esenciales que caracterizaba la situaci\u00f3n sociopol\u00edtica del pa\u00eds; 2. La inadecuada dotaci\u00f3n y preparaci\u00f3n del operativo policial, y las instrucciones desproporcionadas que incitaban a desde\u00f1ar los derechos humanos m\u00e1s elementales; 3. El uso irresponsable y homicida de armas de fuego para responder a un problema de orden p\u00fablico y de origen laboral; 4. Las \u00f3rdenes procedentes de alguna instancia de la l\u00ednea de mando, cuyo v\u00e9rtice en ese momento era el Gobierno de Espa\u00f1a, que tom\u00f3 las decisiones cuyas consecuencias se han relatado someramente; y 5. La ejecuci\u00f3n de esas \u00f3rdenes por funcionarios del Estado, sin que se hayan determinado responsabilidades personales. 6. De las causas, recogidas en los puntos 2 a 5, que dieron lugar a estos sucesos, dimana la existencia evidente de responsabilidades pol\u00edticas en las personas que en este memorando aparecen como titulares de los ministerios actuantes en este conflicto. Estos son \u00fanicamente los hechos que este Parlamento puede tomar como fehacientes. Para una versi\u00f3n m\u00e1s extensa, pero igualmente rigurosa, se remite al varias veces citado \u201cDictamen hist\u00f3rico sobre los acontecimientos del 3 de marzo en Vitoria\u201d. El presente Memorando de hechos objetivos y probados, aprobado por este Parlamento, se trasladar\u00e1 a las instancias y entidades oportunas para que lo adjunten o den referencia del mismo en todos los sumarios e informes abiertos por aquellos sucesos y en todos los fondos documentales que se refieran a la cuesti\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicho dictamen: &#8220;Memorando de hechos ocurridos en Vitoria-Gasteiz que terminaron con la muerte de cinco trabajadores por disparos de la polic\u00eda armada&#8221; ser\u00e1 votado en pleno el 25 de Junio.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-1840","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-berriak","category-15","description-off"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1840","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1840"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1840\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2161,"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1840\/revisions\/2161"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1840"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1840"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.martxoak3.org\/eu\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1840"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}